Siempre quise ir a una conferencia de software, pero no sabía ni dónde se celebraban ni cómo enterarme. Un día, haciendo scroll por LinkedIn, me topé con la página de la LareiraConf, que ya había tenido una edición el año anterior. Lo vi y me dije: no puedo faltar. Avisé a mis amigos del mundo del desarrollo y allá nos fuimos, a la aventura y sin conocer a nadie.
Eran dos días. El primero fue un tardeo de charlas y toma de contacto, y enseguida hicimos amigos que al día siguiente nos acompañaron durante el evento. Al llegar me sentí como un niño entrando en un kiosco y viendo todas las chuches esperando a ser probadas. Al terminar la jornada nos fuimos a tomar algo y a cenar, y el día siguiente prometía.
El recinto estaba lleno de actividades. Llegué y me dieron una mochila «Feito a Man» con un grimorio donde aparecían todos los partners y comunidades del evento. Para completarlo había que pasar por cada stand, conseguir su pegatina y guardarla en el grimorio. También había una aplicación web para registrar tu progreso y tener más opciones en el sorteo final.
Los ponentes fueron una auténtica locura. El primero fue el conocido Midudev, en su primera visita a Galiza, y después vinieron más gente del sector con charlas impresionantes y propuestas flipantes que animaban a seguir construyendo y a seguir haciendo comunidad.
Se habló de muchísimas cosas: de cómo engañar a los clientes con datos (yo no dije nada), de Inteligencia Artificial, de los SaaS (Software as a Service) y de cómo antes se hacían cosas impresionantes con 4 MB de RAM, mientras que ahora sin 8 GB no somos nadie. Sabía que me iba a deslumbrar, pero no tanto, y volví a casa con la cabeza llena de ideas y ganas de construir.
La comida fue toda una experiencia, y la gente que conocimos y con la que conectamos fue genial. Una pena no poder quedarme a la cena, pero mi entrada no lo permitía. Fue un día inmejorable que recomiendo a cualquiera a quien le guste el software y la tecnología y quiera conocer a gente con su misma pasión. Espero repetir la experiencia el año que viene.
Pese a que no me tocó nada en el sorteo, me marcho con ganas de crear, aprender y compartir lo que sé con otras personas. ¿Crearé una comunidad de programación? ¿Empezaré a desarrollar software OpenSource? No lo sé, el futuro es incierto, pero sí sé que me voy con ganas de seguir aprendiendo y creciendo en este mundillo.